21 Julio 2008
No hay manera de que se enteren. El letargo veraniego, la canícula, ha embotado nuevamente el cerebro de nuestros ilustrados periodistas de agencia -que son los que generan los titulares de los que chupan todos en cadena sin fin- y han vuelto a confundir la velocidad con el tocino.
"ETA inicia su campaña de verano" ¡Pues vaya impuntualidad! porque para espantar al turismo hay que poner las bombas cuando los turistas no han decidido sus vacaciones... No cuando están en medio de ellas. No se enteran.
Como siempre, hay que estar ojo avizor para ver lo que los medios no quieren, o no saben, ver. Excepto Monseñor del Mundo que siempre ve lo que le interesa a su recaudación. Y mi ojo me dice que estas bombas son un "chis-pum" de tamborcete txistulari de ETA en apoyo al referéndum de Ibarretxe. Son los fuegos artificiales de una coreografía macabra que no hace sino subrayar que la aventura de Ibarretxe es una locura más de un "iluminado" vasco, de esos que nos tienen tan acochinados a los benditos demócratas.
ETA apoya con sus bombas la iniciativa de Ibarretxe... Debería haber sido el titular.
Con lo majos que son los vascos normales, los nobles, los no retorcidos, los no contaminados por la locura secesionista sabiniana, loco engendrador de un odio a España -probablemente con alguna razón histórica y coyuntural, cuya página ya pasó- que algunos han asimilado como razón de vida, convirtiéndose en muyahidines del odio y la sinrazón democrática. Les da igual. Abusarán, como todos los delincuentes, de todas las garantías legales que les brinda el Estado democrático, mientras se ciscan en la democracia en una perversa "Ley del embudo" (lo ancho para mi y lo estrecho para el mundo)
¡Menuda peña!
servido por ojo_avizor
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23 Junio 2008
¡Por fin se ha escenificado la derrota de Aznar!
No nos equivoquemos, pero el último congreso del PP ha sido la puesta en escena de la segunda derrota de Aznar. Su primera gran derrota fue cuando, víctima de su propia chulería, decidió no presentarse a más elecciones generales una vez cumplidos los ocho años como Presidente de Gobierno. Digo yo que no conviene importar modelos para experimentarlos en cabeza propia, y dar credibilidad a una fórmula por el mero hecho de llevar el copyright americano, a riesgo de pagar un alto precio por la falsa modestia, o por tu sordera. Aznar es un sordo (como todos los chulos), y sólo practica el out-put, nada el in-put, es más, me atrevería a decir que si alguna vez tiene en cuenta los comentarios ajenos es para ponerlos como diana de los venablos de su venganza.
Tengo yo una teoría política que algunos podrán interpretar como "peregrina" cuando, a decir verdad, es pura lógica deductiva. El Partido Popular fue derrotado el 14 de marzo de 2004 por el propio Aznar. Ahora, en el reciente congreso del PP en Valencia se han puesto en evidencia las consecuencias de aquella derrota.
Mi teoría es que si Aznar hubiera seguido como líder del PP otra legislatura y hubiera figurado como candidato presidencial del partido en 2004, en lugar de Mariano Rajoy, a pesar de la insospechada y terrible matanza del 11-M en Atocha, la mayoría de españoles le hubieran mantenido la confianza. Yo lo que veo como una apuesta suicida para el electorado, en aquellos momentos de convulsión, era darle la confianza popular al melifluo ministrillo llamado Mariano Rajoy. Entre un líder débil (Mariano) y un partido solvente y popular (PSOE), las gentes prefirieron lo segundo. Luego, fuera y aparte, ha resultado que aquel candidato desconocido llamado Jose Luis Rodriguez Zapatero, además, está siendo un buen Presidente de Gobierno.
Esta ecuación tan sencilla sobre la apuesta electoral de la mayoría de los españoles nunca la ha entendido ni Aznar, ni Acebes, ni Zaplana, ni Trillo, ni Miguel Angel Rodriguez, ni Esperanza Aguirre y otros muchos que volcaron su pataleta contra el PSOE y sus pretendidas confabulaciones, luego indemostradas. Lo que si intuyo también es que Fraga, Gallardón y algunos otros, incluido el propio Mariano que por no ser ambicioso siempre le ha quedado grande el traje de líder, siempre han pensado que Aznar tiró la toalla demasiado pronto.
Los líderes lo son porque tienen carisma, esa facultad de resultar atractivos a sus seguidores. Aunque haya interpretaciones científicas del término, la experiencia me dice que no es difícil detectarlo. El carisma de un líder es un brote de su personalidad, una cualidad que se enseñorea sobre las demás y bien sea la autoridad, la inteligencia, la sociabilidad, la ternura, la solvencia, la utopía, la firmeza, la generosidad, la educación, el glamour, la alegría, la... le hará sobresaliente y motivo de admiración y respeto por los demás. Aznar, por ejemplo, tiene carisma; no me gusta un pelo, pero tiene carisma.
Mariano Rajoy no es nada carismático. Sería el paradigma de la antilujuria en el terreno sexual (no me lo imagino interpretando una tórrida escena sexual) y es el paradigma de la mediocridad en el terreno político. Es el ejemplo del ser gris, y por eso -ya lo dije en anterior artículo- podría ser un buen gestor, un buen ayudante, un buen "fontanero", pero no un líder (los líderes pueden ser buenos líderes o malos líderes).
Y eso es lo que viene siendo Rajoy, un fontanero. Está haciendo de fontanero del PP. Curiosamente, desde la presidencia del partido, en estos momentos, está haciendo el trabajo sucio de desatascar las cañerías del liderazgo de la costra del "clan de los chulos" (los prepotentes, los déspotas, los autoritarios, los halcones) que en su día dieron cuenta de Hernández Mancha porque era demasiado moderno y populista para sus envarados y almidonados cuellos blancos y que ahora pretenden imponer sus mandatos sin ninguna ideología que los sustente porque los déspotas en su megalomanía, pretenden hacer las cosas por el bien general pero según principios que a veces emanan del mismo Dios.
¿Cómo es posible que un perdedor de dos procesos electorales tenga la capacidad de aparente liderazgo que ha conseguido Mariano Rajoy en el congreso de Valencia? Esa pregunta que se hacen muchos analistas políticos tiene una fácil respuesta. Porque es el que actualmente tiene la sartén por el mango y , por primera vez, está haciendo uso de ella para freir a algunos. Mariano Rajoy ha dejado de ser la boina que Aznar tiró en el asiento de presidente del PP para que le guardara el puesto. A estas alturas, Mariano, impelido por el propio acoso que el sector duro ejerció sobre él, ha conseguido conciliar las sinergias internas del partido y dirigirlas hacia una sentida y necesaria purga de la parte minoritaria y abyecta del conservadurismo español. Ese sector que no deja avanzar salvo en una sola dirección, la que Dios manda y los curas interpretan.
Espero que todas estas maniobras no le pasen inadvertidas a mi convecino Caldera y que ponga a alguno de los becarios de su tanque de pensamiento a analizar estas reflexiones.
Mariano Rajoy no va a reinar nunca, es un simple profeta, un Juanbautista que precede al que vendrá, el cual todavía no está ungido.
¿Será él? ¿Será ella? Ni lo sé, ni me interesa por ahora. Lo cierto es que Mariano Rajoy no va a ser el líder del PP para las elecciones del 2012, y si lo fuera, las volverá a perder.
Ese quebranto de voz tan natural, en la toma de posesión de la nueva Secretaria General, le augura una simpatía popular muy estimable en la gente de centro...
Ya veremos...
servido por ojo_avizor
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26 Mayo 2008
Si, he estado muy calladito y ajeno a esto de los blogs, pero de repente he sentido el impulso ciudadano de compartir mis reflexiones y ... ¡eahh!
Sí, Rajoy me empieza a convencer porque empiezo a verle como a él mismo. Por fin ha dejado de ser la boina que Aznar dejó tirada en el asiento de la presidencia del PP. Me empieza a convencer porque ha dejado de ser el "zombie", el muerto viviente prisionero de una situación que no le gustaba, viviendo en un cuerpo prestado, con una guardia pretoriana puesta por el César que descaradamente se paseaba por el mundo, especialmente por Estados Unidos, vestido de paisano, sin la toga pero con la corona del laurel cesarina ceñida en la frente, pontificando en inglés de primaria a los pasmados gringos. Rajoy me empieza a convencer porque ha empezado a respirar con aire propio, porque ya no necesita la diálisis permanente de una sangre ajena, prestada, que lleva en sus hematíes cargas genéticas dictatoriales y autoritarias.
Me tranquiliza ver como la crisis del PP va defenestrando a los "impresentables", a los chulos, a los prepotentes, a los mentirosos, a toda esa pléyade de políticos para los que la democracia es un mal necesario. Me encanta ver en los telediarios las fotos de los que van cayendo, porque eso va a limpiar al PP de la "peña ultrasur"; una transición necesaria que debería haber hecho AP (Alianza Popular) antes de incrustarse en un partido de corte democristiano y centrista.
Rajoy me empieza a convencer porque lo veo más europeo, más conciliador, más colaborador, más demócrata y más peleón que nunca. También peleará con el partido gubernamental, también, pero con otro talante, con otros argumentos; no "por joder" como ha venido haciendo hasta ahora el PP con la ayuda de EL MUNDO y la COPE.
Rajoy, por este camino que ha emprendido, puede recuperar a un partido en beneficio de todos, aunque esto al PSOE no le interesa, obviamente. Sólo hay que ver la reacción de Pepe Blanco (resulta graciosa la lectura interesada de la crisis que nos brinda) y de Zapatero (también es graciosa su alusión al jeroglífico), palabras que sólo esconden temor. Saben que por este camino, que con este cambio, los 10 millones de votantes del PP se convierten en 12 en un santiamén. Pero eso es un regocijo para un ciudadano cuya única opción política es elegir entre unos u otros.
En fin, veamos regocijados en que paran estos envites de la derechona airada. Pero si la democracia realmente está instalada en el PP, Aznar y sus secuaces se van a hacer un traje verde para vestir su envidia.
servido por ojo_avizor
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17 Abril 2008
Prolegómenos aparte, y dicho ya que por Zapatero no apostaba casi nadie cuando estaba de opositor a Aznar -¡cuan distintos, pd, cuan distintos!- cuando el divino Josemari era el delfin de Dios y estaba embriagado de soberbia intelectual y arrogancia política, y superada la sorpresa inicial del resultado de las urnas del 14-M de 2004, llenas en su mayoría por el repudio a la mentira y altanería política de los populares, pretendo asomarme al perfil de un político moderno y eficaz.
José Luis Rodríguez Zapatero, nuestro presidente de gobierno, me parece un político ejemplar en el arte de hacer política. Me gusta su fortaleza espiritual, que no viene de otro lugar que de su fe en la Utopía. En un mundo pragmático, en un mundo en el que prima el tanto tienes tanto vales, en un mundo en el que los intereses creados se disfrazan de liturgia, de credos manipulados, de corrección en los gestos y transgresión en los fondos (Trillo a la cabeza con enterramientos, escenificados para su gloria y por ello obscenos, de aquellos honestos militares muertos por su cutrez administrativa), de manoseos patrióticos, de explotación de los mitos tan gloriosos como falsos, de falsedades elevadas a la categoría de atentado alentado desde la oposición, de mentiras, más mentiras, mentiras como panes disfrazadas de alarmismo, de catastrofismo, de miedo provocado; en un mundo tan irreal como dramático creado por los propagandistas de la derecha improductiva aparece el señor Zapatero con su talante bajo el brazo y empieza a ejercer de presidente, de director ejecutivo de este país.
Y el chico del "poncho y la guitarra", como le definía hortera y cínicamente Carlos Herrera (que siendo un buen profesional de la comunicación, pierde los papeles y la vergüenza cuando toma partido) va y decide en un impulso insulso, en una ataque de talante y de utopía, nada más y nada menos que retirar a las tropas españolas de Irak. Ese día me sentí muy bien, sobre todo porque sentí que los españoles dejábamos de ser Las Meninas del emperador Bush
y sobre todo porque vi a un político que había escuchado a su pueblo clamando la retirada de las tropas en la manisfestación más plural, menos politizada, más representativa y más numerosa de todas las habidas en España.
Vista con perspectiva esta decisión, hay que reconocer dos cosas: que Zapatero tiene cojones para tomar decisiones y que las decisiones bien tomadas, nunca son para mal sino para bien. España, con dejar de perder vidas y dinero en una guerra caprichosa, decidida por la avaricia insaciable de los administradores de los petrodólares, ya salió ganando.
También tuvo valor político, incluso osadía, para abordar la solución del problema del terrorismo por una vía entreabierta, distinta a "la-formula-unica" patrocinada por el PP, que aunque de resultados eficaces en el terreno militar (policial para nosotros) dejaba en el vacío la conquista política. Con todo el respeto para nuestros muertos, los muertos no pueden ser un impedimento para buscar una vía de solución, y menos ser utilizardos interesadamente como "anticuerpos" en cualquier estrategia de resolución del conflicto. Los ingleses también han tenido muchos muertos y muchos héroes en su combate al IRA, víctimas a las que siguen honrando con orgullo y con devoción patriótica, pero no se sabe que contaminaran con ellos la larga marcha hacia la paz; los ingleses saben distinguir la paja del heno.
servido por ojo_avizor
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13 Abril 2008
Esto de volcar reflexiones tiene su aquel. Es difícil expresar inteligiblemente para los demás las ideas que en un cónclave improvisado se le vienen a uno a la cabeza en algunas ocasiones. Pero nos queda la palabra. Estamos estrenando Gobierno y las noticias al respecto acaparan la actualidad en medios y blogs. Mi apatía escribana se ha disipado con el anuncio del nuevo Ejecutivo.
Siempre he pensado que la mayor virtud de un político -o de cualquier cargo con autoridad-, la cualidad que le da el auténtico carisma en su función, es el sabio manejo del poder político -o del que ostente- orientado al interés general. Tal vez por eso, los políticos mediocres han ido deteriorando una imagen, la del hombre de partido, en aras de conchabeos familiares, clánicos o locales, que han acabado por arrastrarles a las ciénagas del olvido, o de la cárcel. También he pensado siempre, que la mayor rémora de cualquier persona que ostente autoridad es ejercerla sometida a las siglas de la entidad que le patrocina o que gobierna (el partido por encima de todo, la empresa por encima de todo, la patria por encima de todo, dios por encima de todo...) porque las abstracciones encorsetan sin proyecto la gestión y permiten ejercer dictatorialmente, caprichosamente diría yo -que es la más elemental forma de dictadura- un poder que debería orientarse al colectivo concreto, en el momento histórico concreto; lo otro es puro fascio.
Hasta ahora, al menos en mi generación y la de mis mayores, teníamos instalado en nuestro imaginario que el acceso al mando, que los liderazgos, se ganaban como las oposiciones, con mucho trabajo, con gran esfuerzo, con obligadas privaciones y buenas dotes, incluida la inteligencia; y que el concurso de méritos se refrendaba con alcanzar el "número uno" en las lides formativas o curriculares. La transición destronó esta tesis, y la necesidad de pluralismo hizo llegar a la palestra a gente procedente de la clandestinidad, de la lucha en la sombra por la libertad, gente que el régimen franquista había dejado en la cuneta de sus privilegios e inmunidades. Y mira por dónde, estos arribistas rojetes de dudosa capacidad para dirigir ganaron finalmente dejando en la cuneta a bastantes chicos listos, profesionales eméritos que apuntaban maneras, muchos "numerosuno" que se habían preparado para dirigir el país como funcionarios de alto nivel. El advenimiento de Felipe González ("ese oscuro abogado laboralista") fue la defenestración del perfil de dirigente instalado por la derecha española, ese perfil que tanto añora Esperancita y su séquito. Felipe González fue, gracias a la claridad de ideas de Adolfo Suárez y sus artimañas, un regalo para los españoles, y su liderazgo, su presidencia, consiguió entronizar definitivamente a la Democracia en España, cosa que algunos españoles todavía no han digerido y siguen instalados mentalmente en un muerto-franquismo. .
Por Zapatero muchos no daban ni dos duros cuando estaba como líder de la oposición con Aznar, ni siquiera en el PSOE. Zapatero es un resultado de la masacre generacional que entre los socialistas hizo el equipo de Moncloa que acompañaba a González. La "quinta" de Felipe y de Alfonso, acaparó los cargos durante catorce años dificultando la identificación de líderes emergentes, se cargó a la generación siguiente fagocitándola -ahora andan casi todos por las calles de Bruselas y otras capitales multilaterales- y cuando el César cayó abatido por el Brutus que llevaba dentro, hubo un vacío de dirigentes rodados en la administración. Afortunadamente para el PSOE y para España, los encontronazos entre los barones y con tal de evitar que Bono llegara a liderar al partido, emergió el casi desconocido Zapatero. Algunos militantes bien informados y más avezados sin duda en políticas públicas que departieron en las postrimerías de aquel congreso "depurador" del PSOE, decían de él que no era muy inteligente, que parecía "tardo", que se movía en el terreno de las obviedades, que no tenía discurso y que su fluidez verbal era limitada. Pienso ahora, que aquellas críticas estaban fabricadas con el patrón forjado en el ensalzamiento de la meritocracia ¡Vamos! que Zapatero sólo parecía traer en sus alforjas de humilde diputado por provincias en el Congreso, su buen talante y lozanía política ¡Que no era poco!
(Continuará)
servido por ojo_avizor
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22 Marzo 2008
Al final voy a tener que dar la razón a Alex (blog :En la parada) y reconocer que en el Partido Popular puede haber autocrítica. Me ha gustado saber que hay una joven catalana, militante del PP, cuyo nombre no recuerdo aunque dará que hablar, que se ha atrevido a llamar "jarrón chino" a José María Aznar. Es el insulto más inteligente, sutil y mordaz que se le podría adjudicar al caballero.
Tenemos los ex presidentes que nos merecemos, y en este caso sin lugara dudas, porque nosotros (el conjunto de la nación) le hicimos Presidente del Gobierno. Pero para mi, Aznar dejó de ser mi presidente en el mismo día en el que por su chulería, por su "sostenella y no enmendalla" (hombría de bien le dicen a la altanería, manipulando el concepto los más cursis), desoyó el clamor popular español y sostuvo la necesidad de ir a una guerra repudiada por toda la ciudadanía, en aquella manifestación, más contundente si cabe que las del rechazo a ETA que con el tiempo nos tiene comida la moral. Ese día pude palpar "in situ" que ni los acérrimos votantes de derecha, las madres de los líderes políticos del PP, hijas de la guerra de Madrid pilladas en el bando rojo, querían que nos mandaran a la guerra de Irak. Recuerdo una señora de esas que, sentada a mi lado en el tren de cercanías camino de Atocha, me decía: "...mira hijo, yo soy votante del PP y lo seré hasta que me muera, y seguiré votando al PP pase lo que pase, pero me voy a manifestar en contra de la guerra porque eso no es nuestra cosa, ni nuestra causa". Sabias palabras desoídas por la soberbia intelectual de un Presidente Aznar cegado, como el Quijote, por la conquista de no se qué "Ínsulas Baratarias". En esos días dejó de ser mi Presidente y le perdí el respeto, porque no hay peor gobernante que el que gobierna de espaldas al pueblo.
Cuento esta anécdota porque cuando la citada militante del PP catalán, en un insospechado ejercicio de autocrítica, habla de renovación, dice que habría que limpiar la cúpula del Partido Popular de todos aquellos líderes que provocan "rechazo emotivo" en el electorado. Exactamente lo que sentí yo por Aznar en aquella ocasión, y lo que creo que hemos sentido muchos ciudadanos por bastantes políticos de la esfera patria, incluído José Blanco.
Ese es un buen camino. Una postura política decente que, sin lugar a dudas, es más integradora que desintegradora. Lo que ocurre es que los "desintegrados" por ella están en el poder, y probablemente "desintegrarán" a la diputada catalana que sólo pretende integrar a más adeptos a sus filas. Habrá que ver cómo evoluciona esta crisis de crítica.
servido por ojo_avizor
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5 Marzo 2008
Los obispos celebran su cónclave para elegir Pastor a cinco días de las elecciones. Y eligen al preferido de Aznar. Al preferido del Papa. Al preferido del Opus Dei. Que todo viene siendo lobby del mismo lobby, obra de la misma Obra, intención de la misma intención. Sacrosanta Hermandad que quiere liderar España y volverla cristiana, como con Torquemada, como con Felipe II. A costa de lo que sea.
Dije yo, hace meses, que intentarían desde Génova un sutil Coup d'Etat. Sin bombas ni Guardias Civiles. Con sotanas. Y lo van haciendo. Para animar al electorado de derechas distraído o al timorato de centro. Para que si alguno tuviera la debilidad ideológica de sumarse a la insana corriente preelectoral de victoria de los socialistas, cambiaran su intención de voto en el último momento. Por contradecir las encuestas, y por salvar a España. Eligen al Rouco Varela para que pilote la Educación o la Contrarreforma. Según quien gane.
¡Cómo me cansa la manipulación catolico-propagandista!
Por un país sin imposiciones
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin crispaciones
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin exclusiones
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin mentiras
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin acritud
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin catastrofismo
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin xenofobia
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin belicismo
Mater Urnae, miserere nobis.
Por un país sin dogmatismo
Mater Urnae, miserere nobis.
Letanía de un ex votante del PP
servido por ojo_avizor
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27 Febrero 2008
Uno no sabe donde buscar referencias para intentar no dejarse influenciar por la presión mediática. Uno debe de enfrentarse a su propia responsabilidad a la hora de decidirse por quién votar en un sistema democrático. No autocrático, ni teocrático, ni oligárquico, sino de-mo-cra-ti-co. Tengo que cambiar de actitud.
La verdad es demasiado fácil. Si yo tuviera que decidir por quien votar en un sistema democrático, en primer lugar lo haría convencido de que mi voto sería el decisivo para el desempate. Claro que en ese supuesto me abrumaría la responsabilidad de la elección ¿Por cuál de los dos partidos que pueden ganar me decido? En el dilema, creo que lo más inteligente es tener muy claro lo que no me gusta. No puedo ser tan ingenuo como para pensar que el partido ganador resolverá mis problemas, o que resolverá los problemas de mi país. Ya he votado muchas veces. Ya he visto varios recambios de gobierno. Ya he aprendido a superar la transición política. Ya soy un ciudadano mayor de edad en política. Ya se de que se trata esto de la democracia.
Y tengo muy claro que no existe la magia política, que las empresas nacionales siempre se derrumban cuando los mitos se imponen sobre los sentimientos, el interés sobre la utopía. Y tengo muy claro que hay cosas que me asustan, hay algunos tics políticos que me dan miedo porque me anuncian gestos e intenciones que los gobernantes me quieren ocultar. Pero lo que más temo es, que cuando gobiernen no se avergüencen de ellos, que se sientan iluminados, investidos por un aval patrio que les da la impunidad de gobernarme sin tenerme en cuenta. Que se les llene la boca diciendo que lo hacen por el bien de España, sin tener en cuenta la opinión o el sentimiento de los españoles, de todos los españoles. Lo peor de todo es que no hay gobernante político que gobierne para todos, porque casi todos los políticos se deben a sus "supporters".
Por eso cuando vaya a elegir la papeleta para depositar en la urna quiero tener las ideas claras. Saber que es lo que no quiero. Tener claro que es lo que podría facilitar al político que gane desde el día E+1. A estas alturas, estoy contento del nivel de mi país, de su puesto modesto pero pujante en el escenario internacional, de su estado de bienestar y de la pluralidad y convivencia que permite la inclusión de todos los que aspiren a una vida decente.
Entonces miro al pasado y no me apetece nada volver al modelo de partido único, a aquella Falange Española Tradicionalista y de las Juventudes Obreras Nacional Sindicalistas, al verticalismo político. Ya no tengo miedo a la libertad porque la libertad nos ha dado progreso. Prefiero el pensamiento horizontal, donde cada uno pueda pensar y hacer lo que quiera sin que le cataloguen moralmente en castas más o menos puras. Prefiero un país donde la ley delimite lo penal, diga lo que no se puede hacer, pero garantizando los derechos universales del Hombre. Prefiero un país en el que quepamos todos, no solamente los que van a misa los domingos. Prefiero un país en el que los nacionalismos también quepan y se integren porque encuentren en las sinergias estatales la energía que les permita crecer y desarrollarse. Prefiero un país en el que el Estado vele por la seguridad sanitaria, económica, policial y militar de todos, no solamente de la de los privilegiados que pertenecen al club de los que tienen patrimonio. Prefiero un país en el que los militares no sean los embajadores nuestros en el extranjero apoyando agresiones militares estériles, sino que los artistas sean los que llevan el ingenio español fuera de nuestras fronteras. Prefiero un país hospitalario, donde puedan ganarse dignamente el sustento los inmigrantes que por necesidad tienen que desarraigarse.
Cuando me pregunto ¿Qué votaría Dios si bajara el 9 de marzo? no tengo respuesta. Creo que mi concepto severo de Dios, no me permite imaginarme su posición y prefiero pensar que esté "au dessus de la melee", pero sí puedo pensar en Cristo, en ese Jesús que se hizo hombre y se atrevió a bajar a la tierra a mezclarse con el segmento humano, que pasó el desierto, que entró en el templo hostigando a mercaderes y la lucha contra los fariseos, que convenció en el Lago Tiberiades, que nos dejó las Bienaventuranzas, que trató bien a prostitutas y ladrones, que sufrió la persecución de romanos y la indiferencia de los escribas. Si Cristo pudiera votar, votaría socialista.
servido por ojo_avizor
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